Un billete, un billete de ida pero no
de vuelta, sin un destino fijo. Irme, quiero irme y no volver. ¿Sabéis lo que
daría por ello? Todo, lo daría todo… Pero no tengo nada. No tengo nada que dar
ni que ofrecer. ¿Irme es huir? ¿Huir es rendirme? ¿Rendirme es ser cobarde? No.
Quizás irme si sea una manera de huir, huir de mi alrededor, pero que huya no
significa que me rinda. Es más, empezar de cero no es cobarde, es valiente. No
todos son capaces de empezar de cero, no todos se atreven a hacerlo. ¿No estáis
cansados de vuestro alrededor? ¿No estáis cansados de hacer siempre lo mismo,
de ver siempre lo mismo y de hacer lo mismo? ¿No estáis cansados de ser vosotros?
Yo sí, estoy cansado. Quiero continuar pero no tengo suficiente fuerza para
hacerlo. Tengo la sensación de que me muevo por inercia y no por mí mismo. Estoy
cansado de intentar quedar bien con todos, de que todos tengan una buena imagen
de mí, y que todo sea en vano. Estoy cansado de ser como los demás quieren que
sea. ¿No deberían aceptarme tal y como soy y no querer cambiarme? ¿No se supone
que los amigos se apoyan? No voy a cambiar. Soy un borde, asumidlo y punto.
Estoy cansado de que día tras día se quejen de ello, de que intenten que
cambie. No, me he rendido. Soy así, ¿qué queréis que le haga? ¿Me pego un tiro
por borde? No, lo siento pero no. Un día me iré o huiré, como queráis llamarlo,
y nadie más tendrá que soportarme. Me alejaré de todo y de todos, empezaré de
cero y esta vez todo será mejor, lo tiene que ser.
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