jueves, 31 de diciembre de 2015

Un año más.

He vivido con el corazón helado, agarrado con fuerza por tus manos. He escapado de ti, de tu invierno para llegar a uno peor, para llegar a una era de glaciación que me ha helado hasta los huesos. He vivido sin aire y con el entorno presionando mis pulmones para no dejarme respirar. He vivido muerto y he renacido de las cenizas. He visto circular el fuego por mis venas hasta el corazón y he sobrevivido a un deshielo. He encontrado aire cuando mi corazón se apagaba y mi cuerpo se rendía. He perdido el apetito, peso y ánimo. He aprendido qué es el desamor y el amor mutuo. He aprendido que no hace falta huir para vivir, pero he tenido que hacerlo para olvidarte. Me he ido para no volver y he vuelto. He hecho daño y he pedido perdón con hechos y no solo con palabras. Me han hecho daño con hechos y palabras y he perdonado.

He conocido tus ojos y he visto llegar la primavera en ellos. He visto crecer las flores entre nuestros cuerpos vestidos y desnudos. He recorrido tus clavículas, tu cuello, tu cuerpo con mis manos. Me he abierto el pecho por ti y te he dejado sobrepasar todas mis barreras.  Te he mostrado mi alma y cama. He recorrido calles contigo de la mano y he recorrido cada una de tus calles. Conozco todas tus esquinas, tus destrozos y tus monumentos. He empezado una obra en tu interior, le llamo futuro juntos, y he empezado una restauración interna en la que tú eres el obrero. He sentido el fuego del dolor y el de tus labios. Me han incendiado de odio y de amor, sobre todo de amor. Me he vuelto dependiente de alguien para poder vivir y he conseguido seguir sin ayuda.

He visto llegar el verano en el calor que me transmiten tus ojos y he visto el mar ondear en ellos y como un niño salte desde mi precipicio directo a tu mar. He amanecido y he visto irse al sol a tu lado. He conocido mi verdadero yo, aquel que había perdido. He visto la luz al final del túnel andando en sentido contrario y he salido de él rompiéndolo. He echado de menos, y de más. He caminado bajo la luna llena, solo y acompañado, y he visto a hombres lobo salir con sus garras a destrozarme.

Se han caído las hojas encima de mí en otoño y he caído yo sobre ellas. He caído y he caído y he caído y he caído y he caído y me he levantado, me he levantado con y sin ayuda. He hecho caer a personas y he decepcionado a muchas otras. Me he decepcionado a mí, una tras otra. He sido un error y he hecho errar a otros. Me he esforzado con todo mi ser y no ha servido de nada. He arriesgado personas para conseguir propósitos y no he conseguido nada. Me he sentido inútil, día tras día, hora tras hora… Y lo he sido. He sonreído a gente que me ha amargado la vida y lo sigue haciendo. He aguantado miradas de asco, de odio y de decepción que he recibido por todos lados, y yo he enviado otras cuantas. Me he ahogado en estrés y en el montón de pelos que he perdido. Me he sentido ignorado y he vivido ignorando mis sentimientos para poder seguir adelante. He pegado paredes y me han pegado en el alma.

He visto volver el frío del invierno entre mis dedos y no he podido huir de él. Mi piel se ha puesto de gallina en cada sentimiento y me la he desgarrado. He visto caer cascadas de tus ojos que me han roto el alma y me han roto el alma hasta que han visto la lluvia en mis ojos. Me han recordado lo poco que valgo mi entorno y mi cabeza. Me han animado a no rendirme muchos otros. He estado al borde del precipicio muchas veces, a punto de dejarlo todo. Algunos me han empujado, otros me han aguantado, pero sigo en el borde. Me han hecho feliz y me han impedido serlo. He visto mentalidades que deberían ser extirpadas y he visto otras que me han enamorado. He conocido las ruinas de Roma a parte de las mías internas. He paseado bajo las luces de Navidad de tu mano y te he besado delante de todos. Me han sacado sonrisas sinceras y he ocultado el dolor detrás de otras no tan sinceras.


Sigo viviendo.